Tips para comer sano y ahorrar dinero

¿Cómo comer bien y barato?

Parecería que no se pueden unir estas dos características, sin embargo, no es así. Algunos consejos para lograr comer mejor sin gastar de más:

 

Come vegetariano una vez a la semana (por lo menos)

Trata de incluir al menos una cena semanal de estilo vegetariano. Deja de lado la carne blanca o roja y prefiere vegetales. Así no sólo estarás ahorrando dinero (la carne es la parte más costosa de las comidas), sino que también añadirás productos naturales y llenos de proteínas, vitaminas y minerales a tu dieta. Estarás consumiendo menos grasas saturadas, sodio o fritos. Existen decenas de recetas para que puedas disfrutar de los vegetales más allá de las ensaladas que acompañan tus platillos. Panaché, tartas, sopas, revueltos, etc.

 

Minimiza las sobras

Si quieres ahorrar dinero en la comida, no la tires. Parece ser un principio bastante simple, pero a veces es complicado ponerlo en práctica. De la única manera que se aceptan los sobrantes es si los guardamos para comer otro día. No tires a la basura la comida y te ahorrarás mucho dinero. Puedes aprovechar para llevarte al trabajo o para comer (junto a otros ingredientes) al otro día. O quizás colocar en un recipiente y llevarlo al congelador. Una de las recetas más fáciles de hacer con sobras es el sofrito de vegetales con pastas y atún al horno.

 

No pidas tanto al delivery

Es cierto que la vida ajetreada que llevas toda la semana a veces no te da tiempo para ponerte a preparar la cena y te decantas por llamar al delivery. Además de que este hábito es muy costoso para tu presupuesto, no es bueno para tu salud. Puedes hacer tu propia pizza por mucho menos dinero y no te llevará tanto tiempo. Si tienes en cuenta que desde que ordenas la pizza hasta que llega a tu casa puede pasar hasta una hora (según el servicio), ya habrás tenido la oportunidad para hacer cuatro pizzas caseras. Y si no te gusta cocinar tanto, puedes hacer más y congelarlas para disfrutar cuando lo desees.

Lleva comida al trabajo

Un hábito muy común es comer cualquier cosa durante el almuerzo en la oficina. Un fast food es la primera opción y después una ensalada rápida para seguir con las actividades. Estos menús suelen ser mucho más caros que si los preparamos en casa y además, en el caso de las hamburguesas, por ejemplo, contienen mucha cantidad de grasa y componentes dañinos para la salud. El almuerzo es costoso en el centro de la ciudad, por más que vayas a una cadena de comida rápida. Compra tomate, apio, lechuga, zanahoria, huevos, atún o pollo, maíz, arvejas o lo que más te guste y haz una deliciosa y nutritiva ensalada por mucho menos de lo que cuesta un combo.

 

Planifica tu menú semanal

Quizás el domingo sólo quieras tirarte en la cama y no hacer nada en todo el día y es aceptable. Pero también puedes tomarte una o dos horas para dejar organizada la comida de la semana completa. ¡Te ahorrarás mucho tiempo, esfuerzo y dinero!Prepara un menú semanal y haz la lista de la compra. Evitarás adquirir lo que no necesites y al mismo tiempo, evitarás repetir platillos. Un tip adicional: ve sólo al supermercado, así nadie influirá tus decisiones de compra y habrá menos tentaciones.

Adquiere productos por mayor

Muchos mercados ofrecen muy buenos descuentos si se compra por cantidad. Esto puede ser una excelente noticia para tu bolsillo. Aprovecha a comprar los alimentos no perecederos como ser pastas, arroz, azúcar, latas de conserva, frutos secos, granos, etc. La inversión inicial puede ser más costosa, sin embargo, el ahorro lo notarás en el medio plazo. Y será mucho más cómodo para ti porque tendrás a disposición diferentes productos para cocinar.

 

Elige alimentos genéricos

En vez de elegir las grandes marcas, opta por los que no son de renombre, siempre y cuando mantengan las mismas propiedades. No te dejarán en la ruina y seguirás comiendo lo que te gusta. Presta mucha atención a los componentes y a los tamaños de los productos. Compara los precios, aunque te lleve más tiempo ir al mercado. Opta por los alimentos básicos para que nunca falten en tu cocina. Una alimentación saludable está compuesta por proteínas, hdidratos de carbono y grasas saludables. Elige la avena, el arroz integral, los pescados azules (salmón o sardina), lentejas, garbanzos y frijoles.

Compra únicamente frutas y vegetales de estación (y en lo posible locales)

 

Hace algunas décadas atrás no había tomates o fresas disponibles todo el año, ya que son frutos que sólo se cosechan en una época específica. ¿Por qué ahora si los encontramos los 12 meses? Primero porque se vende mucha comida de cámara que ha sido refrigerada luego de la cosecha para poder venderla en otra estación. Segundo porque se pueden conseguir productos importados de otro hemisferio. Y tercero, porque lo transgénico (alimentos modificados genéticamente) no saben lo que es el frío, el sol o cuándo es mejor crecer. Si estas razones no te parecen suficientes para comprar vegetales de estación, piensa que los diferidos son más costosos. Consume lo que es de cada época, en invierno naranja, manzana, verduras de hoja; en primavera, zanahoria, uva, fresas; en verano patata, durazno y tomate y en otoño pera, melón y brócoli.